..El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que se lamentan, muy corto para los que festejan. Pero, para los que aman, el tiempo es eternidad...







miércoles, 10 de marzo de 2010

me pasó algo rarísimo

Anoche me pasó algo extraño.
Estaba tendido en mi cama, leyendo un libro profundo que difícilmente podía entender. Pensaba en que tenía que lograr terminarlo, porque a veces hay que tomarse las cosas en serio y llega un momento en el que las palabras difíciles ya no deberían ser capaces de frenarnos.
Pero esas palabras eran muy difíciles.
En algún momento el libro obró un milagro y, aunque sufro de un irritante insomnio, sentí cómo me empezaba a relajar. Primero se entumecieron mis piernas, después ya ni siquiera pude levantar mis manos y finalmente me entregué a mi suerte.
Recién ahora me doy cuenta de que... no me podía levantar, ni aunque hubiese querido hacerlo.
Y me desprendí de mi cuerpo... sí, me pasó una cosa extrañísima...
De repente me vi desde arriba, durmiendo, ignorante de esa rareza de la que sólo yo podía ser testigo, lástima que estaba dormido.
Pensé que había muerto... y creo que cualquiera llegaría a sentir lo mismo... revisé mis signos vitales y entonces me di cuenta de que efectivamente sólo estaba dormido... mientras mi alma (es la única palabra que me parece cercana a lo que yo era), perturbada, cercana al techo de la habitación... pensaba en cómo volver a unirse al cuerpo otra vez.
Empecé a pensar en que si cerraba los ojos fuertes quizás me despertaría, pero aunque me deshacía haciendo fuerza con los párpados siempre me encontraba ridículamente flotando en el medio de la habitación.
Llamé a mi mamá.
Después me acordé de que no tenía voz.
- Que cosa rara... me gustaría buscar en internet si alguna vez a alguien más le pasó... es más hasta teclearía "Qué hacer cuando mi alma se desprende de mi cuerpo y no quiere volver" así entre comillas, para que el resultado sea mejor..." - pensé, ignorante de lo magnífico de mi situación, deseoso de volver a ser un esclavo de mi cuerpo.
Me acerqué a la computadora, quise teclear mi pregunta pero la falta de un cuerpo y de los dedos pertinentes lo dificultaron bastante, tanto que al cabo de un tiempo me di por vencido.
Di algunas vueltas en el aire como por compromiso, sabiendo que si lograba volver a donde tenía que estar, nunca más tendría la oportunidad de volar...entonces me di cuenta de que la gente exagera las cosas que no puede hacer, como volar.
Me quedé al lado de mi cuerpo, esperando a que me despertase y pensando en cómo me pondría cuando me diese cuenta de que me había quedado sin alma...
Entonces vi que no era el único como yo en la habitación. El alma de mi abuelo me miraba dormir, como si de un trabajo se tratase, aún cuando ni siquiera estaba muerto. También estaba una tia a la que apenas vi dos veces, y el alma del mismísimo Michael Jackson que al parecer no tenía a nadie mejor que cuidar...
No se habían dado cuenta de que yo estaba allí, por lo que me presenté y todos sonrieron sorprendidos de encontrarme fuera de mi cuerpo.
- ¿Qué raro, no? A mi me pasa todas las noches - dijo mi abuelo.
- Uh... - dije yo.
- Que mala suerte... esto de ser un alma flotante es más aburrido de lo que cualquiera pensaría... - agregó Michael Jackson, pensativo.
Ya que éramos cuatro, intentamos jugar a las cartas, a los corazones, pero otra vez la cuestión de la falta de cuerpos nos jugó una mala pasada. Finalmente terminamos charlando, contándonos acerca de nuestras vidas y la mayoría acerca de sus muertes, aunque en realidad Michael Jackson era el único que contaba cosas interesantes por lo que lo estuvimos escuchando a él casi todo el tiempo.
Cuando me desperté, me di cuenta de que estaba unido de nuevo...creo que uno no aprecia lo bueno que es tener un cuerpo hasta que le pasan cosas como esta.
Fue una noche rarísima... por las dudas no voy a leer libros difíciles por un buen tiempo.

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