Bueno... a veces, muchas veces, me puse a pensar sobre lo increíble y la fuerza que tiene en, digamos el universo (por querer abarcarlo todo) el azar.
Porque... si lo reducimos aunque sea a una vida, todas las infinitas posibilidades que existen con respecto a algo se despliegan ante esa vida como las complejas ramificaciones de un árbol... por ejemplo, puedo verlo hasta en lo más simple, voy caminando por la calle y existe la posibilidad de que me choque con alguien... o de que eso nunca pase. Y cómo siga mi vida, aunque resulte ser una diferencia muy pequeña, va a variar según cuál de esas dos posibilidades se haga realidad...
Es como que damos un paso y ahí mismo se despliega un abanico de posibilidades, como si la vida estuviese hecha de un multiple choice tras otro, con una cantidad infinita de opciones...
Pero entonces aparecen más y más preguntas que no puedo contestar... ¿Y si no fuese el azar lo que decide nuestras posibilidades a seguir?
¿Existe el destino?
¿Y si la cuestión fuese que tenemos un lugar o una misión a la que llegar y que las posibilidades que seguimos sean las únicas indicadas para llegar a allí?
En ese caso, no sería el azar, sino algo así como una búsqueda inconciente de nuestros propios destinos, como si nuestra única razón de existir fuese la de seguir ese camino ya marcado, como si fuésemos corderitos...
¿Y si existiese Dios... o un algo?
En ese caso, también podría ser que "todos los caminos lleven a Roma" como el famoso dicho y que, sin importar qué hagamos, lo que nos pase será siempre, aunque a través de distintas formas, lo mismo...
Aunque pensandolo bien... esto tiene más que ver con la predestinación... Me pregunto si acaso es él, Dios, el creador de nuestros destinos... porque también podría pensar que nuestro camino a seguir, el dichoso destino, podría ser parte del mismo azar por el que nacimos... una especie de "azar principal" que tira los dados cuando nacemos y ya lo único que nos queda por hacer durante el resto de nuestras vidas es avanzar el número de casillas que al principio el azar se encargó de marcarnos a fuego...
Pero no me gusta mucho esa idea... demasiada predestinación... es mucho más misterioso pensar que es obra de un azar permanentemente en práctica, como dije en un principio, millones de posibilidades a cada segundo, por las que nos vamos deslizando, convirtiendo a nuestras vidas en una sucesión de eventos única, magnífica e irrepetible, imposible de poder desencrucijar.
Muchas veces pensé también en que, en realidad, existen muchos universos, uno por cada posibilidad. Existen todos al mismo tiempo, latentes, deambulamos por cada uno de ellos al mismo tiempo, sin tener conciencia de que lo estamos haciendo...
Por ejemplo, si yo no me hubiese cambiado al colegio Manuel Belgrano, mi vida hubiese sido distinta... y cuando yo me decidí a cambiarme se abrió una ramificación en el universo: la de la posibilidad de que hubiese entrado al colegio y la de la posibilidad de que no. Y, en algún lugar, esta última se está desarrollando también y entonces hay otra Paula, con otra escuela, con otros amigos, con otras actitudes, de la que yo no soy conciente.
Pero... en ese caso... habría una superpoblación de universos, si por cada posibilidad el universo se ramificase...
Además se crea otra gran pregunta hacia la teoría de los múltiples universos... ¿Por qué soy conciente sólo de lo que pasa en éste universo y no en los otros? ¿Qué le dió más importancia frente a todos los otros? Ahí es cuando la idea de "un plan" para cada persona en su existencia parece encajar mejor, casi siendo necesaria...
No sé entonces si podría ser que los otros universos existiesen o no, pero definitivamente éste en el que estoy es el más importante... ¿Será porque es aquél, de los millones de universos generados a cada momento, que más se ajusta al "plan" que existe para mi?
Sería una muy buena respuesta... si no me pudiese responder a mi misma que también, en caso de existir esos múltiples universos, podría ser que el azar hizo que sólo sea conciente de este, porque sí...
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