..El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que se lamentan, muy corto para los que festejan. Pero, para los que aman, el tiempo es eternidad...







domingo, 27 de abril de 2008

La búsqueda del tesoro

Era de madrugada, lo sabía porque el cielo era de color violáceo y todo lo demás dormía profundamente.

Solo yo caminaba entre las calles de arena, entre las ruinas bañadas de luz nocturna.

A lo lejos me pareció escuchar ecos de música. Me detuve durante algunos instantes cuando creí reconocer la palabra "nostalgia" flotando en el viento.

Seguramente se trataba de una alucinación, no era la primera ni tampoco sería la última. Sin embargo, cada vez me horrorizaban más y más.

Me concentré en no pensar. No había música. Y era una fría madrugada. Ésa era la realidad.

No había silencio tampoco, de vez en cuando soplaba un viento voraz que se filtraba por cada rincón de la desolación y producía un sonido hueco, tenebroso.

Pero a esas alturas ya no me importaba, incluso creía que todo ese ruido era reconfortante.

Al menos no era vacío.

Llegué al lugar donde seguramente enterraría mis últimas esperanzas. El viento revolvía mi cabello y me dificultaba más la tarea de cavar con una pala tan pequeña. Sin embargo el hueco llegó a ser de varios metros de profundidad.

Anhelaba escuchar, por fin, aquél sonido hueco y metálico. Pero no sucedio.

Aún cuando me enterré en lo más profundo de la tierra para seguir cavando, no encontré nada.

Decidí que debía apresurarme. Entonces corrí a buscar el cuchillo de cocina que, irónicamente, era una de las pocas cosas que habían sobrevivido. Jamás podría abandonar aquél lugar desolado y feroz. No sin una nave. Mientras la sangre comenzó a brotar de mis venas, volví a oír el murmullo del viento. Quizás era la voz del planeta entero, quizás me había estado acompañando, no estaba seguro de nada.

Lo único que sabía con certeza era que, en el momento de mi muerte, se estaba riendo de mí.


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